Un paseo por Seúl

Un paseo por Seúl

Es difícil contar una experiencia en un país que te sorprende muchísimo a cada paso que das, porque te dan ganas de describir cada detalle y cada experiencia vivida. Sobre todo, cuando la primera sorpresa es haber sido consciente de que nos encontrábamos pisando Corea del Sur, algo que nunca había estado en mi top 10 de países a conocer.

Luego de 32 hermosas horas de viaje desde Argentina hasta Seúl (la capital), desembarcamos en uno de los aeropuertos más modernos que he conocido hasta ahora. Imagínense lo grande que era, que una línea subterránea te lleva hasta la parte donde recoges el equipaje para luego ir a migraciones. Mi emoción de turista novata en oriente ya estallaba.

Teníamos la esperanza de que a la salida del lugar estuvieran esperándonos parte del staff que organizaba el evento al que íbamos, pero solo encontramos carteles colgados que no nos fueron de ayuda. Asi que nuestra primera movida fue cambiar un poco de plata ahí en el aeropuerto y luego conseguir laT-money que es la tarjeta para usar en el transporte (aunque también sirve para pagar algunas cosas en los comercios).

Nos dimos cuenta que nuestro miedo de no poder comunicarnos se fue enseguida. A pesar del idioma, con un poco de inglés, una sonrisa y muchas ganas de hacer señas nos hacíamos entender muy bien. La conclusión que sacamos de esto, durante todo el viaje, fue que: más que nada la gente joven entiende algo de inglés, pero la gente mayor es muy predispuesta a ayudar de igual forma.

Del aeropuerto a la gran ciudad

Lo mejor del transporte es lo conectado que esta todo, mi amiga y yo, nos tomamos el subterráneo que vincula el Aeropuerto Internacional de Incheon, con el resto de las 11 líneas que se encuentran en el centro de Seúl y que conecta más de la mitad de la ciudad y sus alrededores. Por suerte ya habíamos visto de antemano la dirección de nuestro guesthouse y en que estación nos teníamos que bajar, por lo que el transbordo de subterráneos no se nos dificulto mucho. Y también ayudó mucho el hecho de que los mapas que mostraban los recorridos de las líneas de subterráneo, no solo estaban en Hangoul (alfabeto coreano) sino también en nuestro alfabeto, por lo que para nosotras fue mucho más fácil para entender por dónde íbamos.

El idioma Coreano es muy fonético, la pronunciación es clave para entenderse, por eso muchos carteles traducen la pronunciación de la palabra a nuestro alfabeto, para así hacer más fácil la comunicación y ni hablar para el pedido de indicaciones.

Como así también el ver templos budistas en medio de tanta ciudad o iglesias. Esos contrastes culturales realmente son hermosos de apreciar y te ayudan a entender un poco más de toda esta gran cultura y de las influencias que tiene.

Dejando de lado el cansancio por el jet lag, el primer día que llegamos y nos acomodamos salimos a conocer la zona. Gracias a eso encontramos que uno de los palacios, ese día, tenía la entrada gratuita. Y para sumarle a nuestra buena suerte, en uno de los jardines había un espectáculo de Mapping (proyección de luces sobre uno de los edificios)

Conclusión: cuando uno no se deja ganar por el cansancio y no se queda quieto, cosas buenas suelen suceder.

Seúl es  una ciudad que permite andar y recorrerla de forma muy accesible. Ya sea por el transporte público y/o taxis como así también caminando y tratando de conocer, aunque sea, los lugares más importantes de la ciudad. La recomendación más grande es siempre buscar un mapa o tenerlo en el celular, ya que es la forma más fácil de pedir indicaciones, si estamos perdidos. Y a su vez, algo que ya habíamos leído en otros blogs, que nos ayudó fue que tratáramos de no tomar los taxis/limusinas negras, ya que son mucho más caros, por la comodidad y por qué por lo general los conductores hablan otro idioma, por lo que están destinados para turistas también.

La comida

En cuanto a la comida, no podemos decir que morimos de hambre, pero sí que nos costó comer lo más típico. Sobre todo por una cuestión de lo picante que es la comida. Por lo general muchas de las cosas ya vienen fuertes y sino después se tiene la opción de pedir con picante – spicy – que eso se lo dejo a los más audaces. (En lo personal no estoy acostumbrada por eso lo digo)

Pero nos sacamos las ganas de comer lo tradicional (todo siempre acompañado con arroz) y que consistía en varios platos pequeños con diferentes cosas, como carne asada entre verduras salteadas, un poco de verduras con base de repollo, el KIMCHI que son verdura salteadas en una salsa muy picante y una tasa de sopa de algas. Para uno que come mucho , parecía poco, pero les aseguro que no se quedan con hambre.

Todo habla y te permite conocer sobre esta antigua cultura coreana. Desde ya que le voy a dedicar muchas publicaciones a las distintas cosas que vimos y me llamaron la atención ya que merecen su espacio. Pero no quería dejar de contar un poco en general lo que fue este viaje tan lindo a Corea.

 

(Para conocer otra cara de Corea podes leer sobre Jeju, la isla maravilla….)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *